miércoles, 10 de julio de 2013



LOS VALORES TIENEN QUE SER RESPETADOS  , E INCULCADOS EN LOS NIÑOS COMO TAMBIEN EN LOS GRANDES . TODOS TIENEN DERECHO A ESTO Y POR ESO NADIE TIENE QUE SER RECHAZADO NI DESVALORADO .

VIDEO LOS DERECHOS DEL NIÑO .

Derechos internacionales del niño
Todos los niños y niñas deben tener los mismos derechos sin distinción de sexo, color, religión o condición económica.
Los niños y niñas deben disponer de todos los medios necesarios para crecer física, mental y espiritualmente, en condiciones de libertad y dignidad.
Los niños y niñas tienen derecho a un nombre y una nacionalidad desde el momento de su nacimiento.
Los niños y niñas y sus madres tienen derecho a disfrutar de una buena alimentación, de una vivienda digna y de una atención sanitaria especial.
Los niños y niñas con enfermedades físicas y psíquicas deben recibir atención especial y la educación adecuada a sus condiciones.
Los niños y niñas han de recibir el amor y la comprensión de sus padres y crecer bajo su responsabilidad. La sociedad debe preocuparse de los niños y niñas sin familia.
Los niños y niñas tienen derecho a la educación, a la cultura y al juego.
Los niños y niñas deben ser los primeros en recibir protección en caso de peligro o accidente.
Los niños y las niñas deben estar protegidos contra cualquier forma de explotación y abandono que perjudique su salud y educación.
Los niños y niñas han de ser educados en un espíritu de comprensión, paz y amistad y han de estar protegidos contra el racismo y la intolerancia.

EL AMOR .


El amor es el principio que crea y sustenta las relaciones humanas con dignidad y profundidad.
El amor espiritual nos lleva al silencio, y éste tiene el poder de unir, guiar y liberar a las personas.
El amor es la base para el principio de ecuanimidad entre el espíritu y la persona. Cuando el amor está combinado con la fe, crea una base fuerte para la iniciativa y la acción. El amor es el catalizador para el cambio, el desarrollo y los logros.

RESPETO , ¿que es el respeto?


En el respeto está implícita la TOLERANCIA, entendida como la aceptación de las condiciones que los demás tienen. No obstante, TOLERAR no es CLAUDICAR ni CONCILIAR LO IRRECONCILIABLE.
El respeto comienza en la propia persona y está referido a las leyes naturales. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento del propio ser como una entidad única, una fuerza vital interior, un ser espiritual, un alma. La conciencia elevada de saber “quién soy” surge desde un espacio auténtico de valor puro. Con esta perspectiva, hay fe en el propio ser así como entereza e integridad en el interior. Con la comprensión del propio ser se experimenta el verdadero autorrespeto. Así, las primeras FALTAS DE RESPETO se dan hacia uno mismo, cuando no se valora la manera como se trata a sí mismo -por ejemplo abusando del alcohol, comiendo mal por gusto propio, haciendo del sexo una actividad morbosa donde los abusos y el placer por el placer primen, etc.-
Fuente de conflicto
El conflicto se inicia cuando falta el reconocimiento de la propia naturaleza original y la del otro. Como resultado, las influencias negativas externas dominan completamente el respeto. Estabilizarse en el estado elevado del propio ser asegura auténtico respeto por y de los demás debido a que se actúa con la conciencia de que todo ser humano tiene un valor innato, que es puro y virtuoso. Esta forma de pensar garantiza la victoria final, porque la interacción sobre esta base asegura que surja la bondad inherente del propio ser y de los demás.
La causa de todas las debilidades se origina en la ausencia de autorrespeto. La persona se llena de diferentes deseos o expectativas, exigiendo consideración o respeto de los demás. La persona, al hacerse dependiente de fuerzas externas en lugar de sus poderes internos, mide el respeto mediante los factores físicos y materiales, tales como la casta, el color, la raza, la religión, el sexo, la nacionalidad, el estatus y la popularidad. Cuanto más se mide el respeto sobre la base de algo externo, mayor es el deseo de que los demás tengan un reconocimiento hacia mí. Cuanto mayor es ese deseo, más se es víctima del mismo y se pierde el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Si las personas renunciaran al deseo de recibir consideración de los demás y se estabilizaran en el estado elevado de autorrespeto, la consideración y el respeto los seguiría como una sombra.
El desafío es desarrollar el valor del respeto en el propio ser y darle una expresión práctica en la vida diaria. Aparecerán obstáculos para probar la solidez del respeto y, con frecuencia, se sentirán en los momentos de más vulnerabilidad. Es necesaria la confianza en uno mismo para tratar con las circunstancias con seguridad, de manera optimista, esperanzadora. En las situaciones en las que parece que todos los apoyos se han desvanecido, lo que permanece fiel es el nivel en que se ha podido confiar internamente en el propio ser
La solidaridad

La solidaridad nace del ser humano y se dirige esencialmente al ser humano.
La verdadera solidaridad, aquella que está llamada a impulsar los verdaderos vientos de cambio que favorezcan el desarrollo de los individuos y las naciones, está fundada principalmente en la igualdad universal que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa e innegable de la verdadera dignidad del ser humano, que pertenece a la realidad intrínseca de la persona, sin importar su raza, edad, sexo, credo, nacionalidad o partido.
La solidaridad trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. Para instalarse en el hombre, en cualquier ser humano, y hacer sentir en nuestro interior la conciencia de una “familia” al resto de la humanidad.
La solidaridad implica afecto: la fidelidad del amigo, la comprensión del maltratado, el apoyo al perseguido, la apuesta por causas impopulares o perdidas, todo eso puede no constituir propiamente un deber de justicia, pero si es un deber de solidaridad.
Un análisis del concepto del valor de la solidaridad nos ofrece los siguientes componentes esenciales:
1º Compasión: porque la solidaridad es un sentimiento que determina u orienta el modo de ver y acercarse a la realidad humana y social, condiciona su perspectiva y horizonte. Supone ver las cosas y a los otros con los ojos del corazón, mirar de otra manera. Conlleva un sentimiento de fraternidad, de sentir la empatía por el dolor de los otros.
2º Reconocimiento: no toda compasión genera solidaridad, sólo aquella que reconoce al otro en su dignidad de persona. La solidaridad así tiene rostro, la presencia del otro demanda una respuesta.
3º Universalidad: “La desnudez del rostro”, la indefensión y la indigencia es toda la humanidad y simboliza la condición de pobreza de esfera intimista y privada.
 
¿Qué entendemos por solidaridad?
Su concepto ha experimentado un proceso de transformación que se refleja en todos sus ámbitos. Para algunos es la reivindicación de derechos fundamentales y para otros sólo una actitud de piedad centrada en la limosna y en la asistencia.
La solidaridad siempre implica los siguientes puntos:

· La solidaridad es una virtud contraria al individualismo y al egoísmo.
· Se refleja en el servicio y busca el bien común.
· Su finalidad es intentar o solucionar las carencias espirituales o materiales de los demás.
· Requiere discernimiento y empatía –ponerse en el lugar del otro-
 
¿Por qué solidaridad?
Solidaridad, porque es lo justo, porque todos vivimos en una sociedad, porque todos necesitamos de todos, porque todos estamos juntos en este barco de la civilización; porque somos seres humanos, iguales en dignidad y derechos.

 
Acá les dejo un video en donde se ve reflejada la falta de respeto .
  
 
 

miércoles, 3 de julio de 2013

Video sobre la empatia

LA EMPATIA


La empatía es una virtud cuyo valor está directamente relacionado con nuestra inteligencia emocional, probablemente la verdadera de todas las inteligencias o talentos que poseemos.

La característica esencial de una persona inteligente, es su capacidad para entender las emociones de los demás. No parece concebible que una persona se crea realmente inteligente cuando a la vez prescinde de un mecanismo mental que le haga entender la susceptibilidad, el dolor o el sufrimiento de los demás. 


No importa cuántos títulos académicos tenga esa persona, si no es capaz de intuir, de percibir, de reconocer, de darse cuenta, es decir, de ponerse en el lugar del otro, es ciertamente una persona limitada en sus capacidades emocionales e intelectuales, restringidas sólo a lo que haya aprendido en la escuela, la universidad o su ambiente social o familiar. 

Fuera de su campo de acción el profesional académico más destacado resulta ser tan bruto como el más ignorante de los seres humanos sino domina el concepto de la empatía.

Una persona inteligente dijimos era la persona que es capaz de vivir armoniosamente con cada cosa que hace, sin hacer daño a los demás, claro, pero esta personalidad no puede carecer de valores como la empatía, la justicia y la solidaridad, si no de que persona inteligente estamos hablando. 


Se puede ser el mejor cirujano, el más sorprendente matemático o científico y el más disciplinado de los estudiantes pero si se carece de empatía siempre se estará expuesto a fracasar rotundamente en las relaciones interpersonales.

De hecho para las relaciones de pareja por ejemplo, ¿qué tanto pueden importar los títulos o calificaciones académicas que se tengan? allí lo fundamental es el valor de la empatía, si tú no sabes ponerte en el lugar de tu pareja, esa relación será un fracaso rotundo, a los pocos meses de casados se estarán arrojando los platos por la cabeza.

La empatía es un valor que se debe aprender desde niño, y hacen muy bien los padres inteligentes que educan a sus hijos mostrándoles las consecuencias de sus actos, enseñándoles a ser solidarios, y a no hacer o decir cosas que puedan herir a otros niños. Si desde niño se cultiva la empatía se tiene un arma muy útil para su crecimiento y desarrollo mental y espiritual. 


Mientras más empática es una persona, más solidaria y tolerante es, pero la empatía está relacionada con la verdadera inteligencia y en ese sentido el valor de la empatía no debe confundirse con abandonar los propios intereses y principios por apoyar desmedidamente a los demás sin pensar en las consecuencias. 

Por tanto, es una falsa empatía aquella que carece del equilibrio interpersonal e intrapersonal(auto-comprensión), es decir que uno no debe ponerse en el lugar de los demás si primero no se ha interiorizado consigo mismo en los anhelos más profundos de su razón de ser.

La empatía es un valor fundamental y característica imprescindible en las personas que mentalmente poseen un estadío superior de conciencia. Es una cualidad extraordinaría para casi adivinar lo que piensan los demás con sólo mirarles. Una persona empática es comprensiva, amable, solidaria y altamente tolerante. 

El ser humano empático tiene siempre el reto de enfrentar y tolerar con éxito a la personas limitadas por la estupidez y la maldad. Su capacidad no esta relacionada necesariamente con características  religiosas pero definitivamente la persona empática  entiende que la "fe" aparte del "conocimiento" es un factor importante en su desarrollo intrapersonal, punto de partida para la relación interpersonal exitosa con los demás.